Los hombres y mujeres que leen se alejan de la violencia:

disuasión por literatura.

 

 

 

Eduardo Ochoa Hernández

Filho Enrique Borjas García

Nicolás Zamudio Hernández

1 de noviembre de 2015, Morelia, Michoacán. Mexico

 

El oficio de escribir

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Índice

 

 

1. Escaleras rotas              

2. Precisión conceptual                

3. Teoría de la disuasión por literatura                 

4. Estadísticas de violencia de genero      

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Cuando ya no fluyen las palabras

 

Gris el día, sombras,

cuando ya no fluyen las palabras.

Miedo.

Quedan prisioneras del alma,

duele el amanecer temprano,

sueños muertos sin un por qué.

En esta soledad impía,

desterrado el corazón,

cuando ya no fluyan las palabras,

atrapadas en un grito silencioso,

cruel, aterrador y sordo.

Miedo.

A esa nada que envuelve al vacío,

Cuando ya no fluyen las palabras.

Pozo seco, viento frío,

alma convertida en páramo.

Sueños.

Cuando ya no fluyan las palabras…

 

Luis Narbon Niza. Cuando ya no fluyan las palabras, 2013, Círculo Rojo, p. 11

 

Mi idea de escritura se puede resumir en una frase. Uno ha de escribir para los jóvenes de su generación, los críticos de la siguiente, y los maestros de la escuela de todas las generaciones.

 

F. Scott Fitzgerald. Carta a la Asociación de libreros, 1920, Letters, pp.477-478

 

 

1. Escaleras rotas

 

El valor de la literatura de ficción, no solo entretiene o distrae de nuestros problemas diarios, no solo amplía nuestro conocimiento del comportamiento de las personas y las culturas, también nos ayuda a saber el por qué creemos, refuerza las cualidades que son más nobles en nosotros, nos hace sentir incómodos sobre nuestros deseos egoístas y limitaciones en nuestro liderazgo social. No podría ser más obvio que considerar a la literatura un producto moral, donde el primer asunto crítico debería ser, juzgar el valor, los motivos y lo virtuoso de la propuesta de cada obra literaria. Por moral, no nos referimos a lo opuesto de inmoral, sino, a los efectos que pueden inspirar a incitar a los seres humanos hacia la virtud, hacia la afirmación de la vida frente a la destrucción e indiferencia a la desdicha humana. La moral cursi conduce a la hipocresía y la desigualdad, a la violencia y a la pérdida de fe en la democracia. No quiere decir que el arte, la ciencia y la literatura son un instrumento didáctico en apoyo moral a la sociedad. El conocimiento original, el arte verdadero, y la literatura de innovaciones temáticas, psicológicas, narrativas, poéticas por su naturaleza son moral. Estas creaciones verdaderas, originales y artísticas son morales por su cuidadosa y completamente honesta búsqueda y análisis de los valores epistémicos, científicos, sociales y personales.

 

En presencia de la literatura fortalecemos nuestra capacidad de sentir vergüenza, cuanto más sentimos esta, quiere decir que el consumo de literatura se fortaleció, y serán más intensas las virtudes humanas en una sociedad. La moderna sociedad ha debilitado esta capacidad dando paso a actitudes de corrupción cínicas de escandalo y crueldad[1].

 

El contexto social en Michoacán, su tejido está siendo agredido en sus personas, bienes y economías por actos de violencia de todo tipo, donde el Estado y sus instituciones claramente enfrentan su más grande desafío histórico. La violencia de género, el asalto con violencia, la extorsión, secuestro y el crimen ligado a las drogas ilícitas tienen en “Shock” a la sociedad. Las premisas del problema se multiplican cuando las ciudades amurallan sus fraccionamientos urbanos, ventanas y comercios creando la sensación de que allí hay una guerra sectaria entre pobres y ricos, en términos de una relación en crisis creada por pérdida de escaleras reales de ascenso social: por pobreza, muchos hoy están dispuestos a quitarle al de mayor poder económico todo, hasta la vida, bajo el argumento de desamparo e injustica social. Este contexto es especialmente fértil para sembrar en el contexto urbano un mundo social dividido en el que los ciudadanos son seres humanos estratificados como de primera y de segunda: desigualdad. Las ciudades creadas a este modo son mucho más disgregadas en su interacción social[2].

 

Para escribir el mundo como es, más que como queremos que sea, debemos leer nuestra moral en la realidad como si los valores fueran brotes de retoños de primavera, solo así, el intento por comprender la violencia, será expuesto como una enfermedad moral contagiosa de un mal funcionamiento social. Nuestra tesis de trabajo, afirma que la mayoría de los ciudadanos perpetradores de violencia no son egoístas ni patológicos, pero están convencidos de que lo que están haciendo está al servicio de una moral superior que justifica las excusas para cualquier atrocidad. Los motivos de la violencia son justificados ante la escases de oportunidades reales de progreso, si bien, no todos actúan del mismo modo y pensamiento, se manifiesta la violencia en relación a modas estadísticas de éxito y los sentimientos destructivos entre personas que dependen en sus relaciones para cooperar o competir; no encuentran justicia como esperanza, es allí donde la violencia es un arrebato ante la ruptura de los vínculos entre las relaciones de deseos virtuosos[3]. Esta postura conceptual de violencia en una sociedad, es una teoría basada en modelos relacionales en el paradigma de escaleras de ascenso social rotas, es decir, el ascenso social ya no se da por la actitud y aptitud virtuosa de los ciudadanos en una competencia franca y transparente.

 

El escenario, las crecientes disparidades de oportunidades entre ricos y pobres, y fundamentalmente una educación institucional que dejó de ser ascenso social real, mientras la ciencia y la tecnología parecen no poder hacer nada frente a una crisis de valores manifiesta como agitación política y corrupción. Francamente estos desafíos casi todo mundo prefiere ignorarlos, este período de cambio histórico sin precedente, va de la mano con la persistencia de actitudes tradicionales sobre prácticas antidemocráticas y contra los derechos humanos. Mientras aceleramos en una cada vez más amenazante decadencia de las instituciones, estamos convencidos que hay que hacer algo mientras el fuego de la corrupción está ya muy cerca de incendiar toda esperanza ciudadana.

 

Ante esta perspectiva, la seguridad jurídica como instrumento de política pública, se revalora su pertenencia en una sociedad en absoluto inmersa en una crisis de justicia[4]. Cuando la aplicación de la Ley fue derrotada por ciudadanos enardecidos en las calles, se abandonó la negociación transparente frente a la sociedad y se ha instaurado la idea que la igualdad económica pasa más por un reparto de lo que hay y en lo menos por una economía que crea nueva riqueza en función de escaleras de progreso social basadas en el paradigma de la creatividad[5]. Vivimos una democracia que nació encadenada por la desigualdad social, la presente propuesta es a modo de lo sugerido por Juan Delval “a veces una mirada ingenua sobre lo más obvio y cercano, en lo que antes no nos habíamos fijado, nos permite descubrir aspectos de lo que hemos tenido a nuestro lado”[6]. Un análisis de estadísticas e indicadores, solo es un espejismo que evade las acciones sobre lo profundo y la ganancia de fortaleza de las instituciones en términos de justicia y además, es la terrible consecuencia de la deformación que provocan políticas públicas cortas y prejuiciadas en sus efectos en evidencias en el pasado[7]. Administrar el riesgo de pérdida de seguridad pública, es reducir los eventos no deseados que traen como implicación la decadencia: violencia y corrupción[8]. Es a partir de este concepto de administración del riesgo que pretendemos construir una idea, en donde la literatura es un inhibidor de la violencia a través de configurar deseos virtuosos entre sociedad e instituciones, ciudadanos que eventualmente influyen en cero tolerancia sobre aquellos que causan tanto daño a una sociedad democrática[9].

 

La idea de que a los que están en el poder, ante el deterioro causado por la delincuencia crónica, no les interesa una nueva planificación y ser ejemplo de honorabilidad, está muy arraigada, al grado que está siendo demolición de la democracia por unos y otros que manifiestan que el modelo electoral no responde a la calidad de vida añorada por medios democráticos8. Un error contraproducente es intentar controlar los medios de comunicación para matizar la injusticia, un horizonte así, se percibe con mayores restricciones a la libertad de expresión del individuo, el síntoma más reconocible es que la propia cultura popular expresa una ruptura de la confianza con su gobierno, ante lo evidente de la injusticia provocada por la desigualdad de oportunidades, es cuando se da una divergencia en el bien común.[10] El principal factor de una escalera de ascenso social es el de convergencia, dado por la inversión en educación basada en experiencias de conocimiento y creatividad, además de una transparente y honrada forma de actuar de todos los agentes de gobierno y económicos, en la que el talento es un camino real de ascenso económico, que a largo plazo es una fuerza que lleva a la igualdad[11].

 

La violencia es la antítesis de la sociabilidad, atribuida a instintos animales irracionales, la fractura de normas culturales y actitudes criminales e inmorales. Sin embargo, los modelos modernos de acuerdo con el investigador de la Universidad de Harvard Steven Pinker pasan más por las relaciones entre perpetrador y víctima y sus relaciones con terceros[12]. Es decir, la violencia es un modo de intento de regular las relaciones sociales cuando malos gobiernos no procuran la justicia y hacen de la educación propaganda de valores que a sí misma como institución no se aplica. Shakespeare en Hamlet nos advierte que los sentimientos morales crecen fuera de los vínculos mentales que las personas asumen para realizar a través de la violencia sus fines. Así que, emociones e intenciones dan lugar a la violencia, nacen en violentas iniciaciones, sacrificios humanos, castigos corporales, venganzas, violación de propiedad intelectual, palizas entre cónyuges, tortura en detenciones policiacas, crueldad étnica, genocidio, asesinato impune, entre muchas otras formas que motivan la violencia. Para reducir la violencia debemos reconocer las raíces morales que interrumpen las escaleras de ascenso social, la gente por lo general no relaciona las acciones violentas con injusticia y tiende más a verla como una respuesta mental desequilibrada, cuando es en realidad la respuesta al ejercicio de derechos morales cancelados por la corrupción. Mantener, moderar y reparar las relaciones sociales que son importantes para una economía progresista, es atender con urgencia las relaciones que se convierten en intolerantes por el sufrimiento causado al tejido social.

 

Las escaleras rotas, es un modelo que juzga las inercias relacionales que empujan a los individuos a sentirse moralmente obligados a lastimar a otras personas, en el sentido sociocultural de localidades fracturadas profundamente por la desigualdad en las oportunidades de desarrollo. La violencia es un término de alcance de un daño físico, material, dolor y abyecto moral; es la acción de una persona que considera necesaria y significativa su acción para los fines de injusticia. Miedo, angustia, sufrimiento, mutilación y muerte violenta son acciones cuyo propósito es lastimar o matar fuera de un accidente, consideramos que la violencia produce aislamiento, ostracismo, vergüenza o da humillación pública, temor y ansiedad. La acción violenta varia en grados de intensidad y conciencia explicita de su intensión, así como de los agentes que la producen. Somos conscientes que por “intensión” nos referimos a algo muy complejo, pero puede ser un mensurando, desde el indicador de convergencia estadístico relacional, para una sociedad que no está enfocada en el conocimiento necesario y la actitud virtuosa para ascender por escaleras de desarrollo social democráticas y científicas: índice de lectura de textos literarios8.

 

Las escaleras de ascenso social son reglas y procesos transparentes para el desarrollo laboral, cultural, político, democrático, económico, jurídico, educativo real y medio ambiental, que reducen el daño o sufrimiento por violencia en sus relaciones sociales cotidianas, son un factor de divergencia ante la injusticia que provoca la escandalosa desigualdad. Las escaleras rotas es un modelo de explicación sobre la violencia provocado por violencia estructural, es decir, por un modo de vida en sociedad corrompido en sus acciones cotidianas por falta de deseos virtuosos, que causan daño y desesperanza como consecuencia de su indiferencia al dolor que está en una constante escalada de mayor efecto, en ciclos de escaleras rotas.

 

La violencia hacia la otredad, como recurso para acción preventiva para evitar daño a los seres queridos, es consecuencia de un estado que no provee rápida y explicita impartición de justicia[13], es de esperar cuando el ciudadano común percibe que hay medidas compensatorias después de cometer un delito más allá de vergüenza, náuseas o tristeza antes y después de ocurrir la violencia, derivado de ello, la aplicación de la justicia en los distintos actos de violencia, es este un catalizador que disuade, es decir, reduce la impunidad. Por ejemplo, una simple falta de transito que queda impune, conduce a una educación que en el ejemplo diario desinhibe, potenciando cada vez mayores faltas dentro de un marco moral laxo basado al concebir que la ley se ignora y se desdibuja cuando el Estado en un actuar inconsistente no la hace aplicar.[14]

 

2. Precisión conceptual

 

Así que definiremos moral de dos maneras para nuestro modelo de escaleras rotas, como dos vías psicológicas duales de un mismo hecho. La moralidad consiste en un universo determinable de emociones evaluativas, así como un determinado conjunto de intenciones. Los motivos y las emociones se refieren a los sentimientos sobre algo que debe o no debe hacerse, esta relación es la intención de lo que debería ser. Nuestro postulado sobre la  violencia es una consecuencia moralmente motivada, queremos decir, que una persona que actúa con violencia es objetivamente empujada por una justificación de convergencia de injusticia. A partir de este modo conceptual la moral se refiere a la evaluación de la acción, las actitudes, los motivos o intenciones con referencia a un modelo ideal del cómo los individuos de una sociedad se relacionan[15]. En este paradigma las personas generan, entienden, coordinan, regulan y evalúan todas las relaciones sociales, estos elementos los experimentan las personas como algo necesario, significativo y deseable, es decir, motivadores de los fines. Las personas buscan participar de las relaciones que se dan cuenta en su evaluación que son provechosas para sus intereses de desarrollo. Esta forma en que las personas se relacionan, permite estadísticamente dibujar empíricamente los causales de convergencia de efectos de violencia. Lo que es moralmente bueno, correcto, deseable u obligatorio por norma, son relativos según dentro de un modelo relacional. La moral es un mapa orgánico de las relaciones y motivaciones reales de los ciudadanos, son los ideales culturales plenos en tiempo real dentro de ciudades, colonias, comunidades y hogares. Este modelo permite identificar las escaleras rotas causales de la violencia en una sociedad, para su actuar con políticas públicas oportunas y eficaces en su erradicación.

 

Los modelos relacionales son contrapuestos a la idea popular que la moral es sinónimo de altruismo, puesto que ellos revelan la injustica a modo de datos organizados de convergencias de actitudes racionales y egoístas contrarias al bien común y legal. Partimos que los motivos morales pueden ser mensurables por la instrumentación de detección de relaciones lógicas de orden social. Si no conocemos como las personas se relacionan socialmente en su búsqueda del ascenso social, no podremos reconocer los motivos de la violencia en ellas mismas, esas motivaciones morales que actúan como perspectiva de voluntad, son modelos ideográficos destinados a detectar las acciones de convergencia violenta y de ellas, las cuáles podrían ser soluciones implantadas como política pública para mejorar el honor, el respeto y el estatus del logro ideal de asenso económico.

 

La investigación científica nos dice que la acción moral no se limita a la acción reflexiva, controlada o motivada, también está sujeta a un escenario social en el tiempo, un momento de estado de violencia.[16] Por ejemplo, estadísticamente Steven Pinker bajo este modelo relacional identificó que las curvas de violencia y consumo de literatura de una sociedad están inversamente relacionadas8. Un concepto relevante de moral es el que refiere que es un tipo de investigación antropológica relativa a un espacio cultural temporal, sencillamente las acciones morales que juzga la gente de cualquier cultura son relativas solo a sí misma[17]. La imagen producida por los datos es una enunciación objetiva del conocimiento de las relaciones intersubjetivas del mundo social. 

 

3. Teoría de la disuasión por literatura

 

La teoría que soporta la idea de una red de literatura horizontal ciudadana e interpreta la seguridad pública como un sistema que comparte la identidad social en materia de seguridad: la llamaremos teoría de la disuasión por literatura.  Este enfoque es contrario a los enfoques represivos policiacos, tecnológicos y reactivos. Es decir, antes de solo responder a delitos, es disuasivo, no controla la libertad de los ciudadanos, sino atiende de la movilidad de sus deseos virtuosos, los modos morales de auto percibirse y crea un catalizador  contra respuestas violentas, fuerzas hechas de valores literarios.

 

La violencia cuando sus víctimas son miembros de una misma sociedad, no la concebimos al modo darwiniano de sobrevivencia del más apto, es decir, cuando un miembro de una misma especie aplica violencia a otro en modo depredador, la naturaleza exhibe que desaprueba esa sed de causar dolor. La tragedia es que se hace de la violencia un modo de dominación. Los humanos calculamos racionalmente el empleo de la violencia en determinadas situaciones, de ser verdad esta premisa, implicaría la existencia de una lógica particular que está detrás de todo acto de crueldad. Thomas Hobbes y su Leviatán se pronuncia en este sentido:

 

En la naturaleza del hombre encontramos tres causas principales de disputa. Primera, competición; segunda, desconfianza;  en tercer lugar, ambición de gloria. La primera hace que los hombres invadan por ganancia el espacio social de otros hombres. Segunda, buscando la seguridad económica, territorial y de justicia. Tercera, para ganar reputación en la ambición de liderar grupos  o comunidades. El primer uso de la violencia se hace contra personas: esposa, hijos y animales; la segunda para defender; y la tercera por pequeñeces ofensivas como una palabra, una sonrisa, una opinión diferente y/o  cualquier otro signo de límite, ya sea directamente en sus personas o por la reflexión en sus parientes, sus amigos, su nación, profesión o color de piel.[18]  

 

Hobbes reconoce que la naturaleza de la lógica de violencia es competencia basada en intereses egoístas o deseos destructivos. Debemos reconocer que la biología no nos dice que los hombres son máquinas controladas por apetitos de genes por dominar y sobrevivir. Prueba de ello es que el hombre posmoderno es consecuencia de su influencia cultural y no producto de genes hambrientos de reproducirse para preservar su linaje.

 

Detener la violencia: Fusil más largo o más libros en el alma.

 

El dolor de la violencia no es un número estadístico de nubes breves, no es herencia silenciosa de animal salvaje, es tejido cultural desgarrado, tierra empobrecida de empatía. Así la literatura con su poder despierta avatar, nueva disuasión donde solo plomo y penas más fuertes se alardeaba.

 

La investigación científica refiere que a menudo  los hombres se esfuerzan por controlar y monopolizar a las mujeres en contra de la armonía romántica,[19]esta respuesta biológica ocasiona conflicto y violencia en la relación íntima. Esta perspectiva sugiere la solución especifica orientada a una lógica evolutiva subyacente, misma que intervenga sobre mecanismos psicológicos precisos por los cuales la violencia entre hombres y mujeres  es un ámbito de adaptación en la que hombres reducen su conducta coercitiva sobre la libertad de las mujeres. Todo efecto de disuasión a la violencia provocado por la escritura argumentativa y la lectura de literatura reportado por Steven Pinker,  nos indicaría que una sociedad con bajos índices de violencia es una sociedad con altos índices de lectura y publicación de obras literarias. Los reportes de investigación de Pinker y Parker sugieren ofrecer una nueva vía de intervención con el fin de reducir la violencia entre parejas a base de lectura y escritura de literatura, que a edades en la adolescencia implicaría a la lógica subyacente evolutiva que permite disuadir la violencia y promover los deseos virtuosos en la convivencia humana. 

 

La violencia provocada por guerras entre tribus, estados, culturas y religiones en su discusión arqueológica[20] y sociocultural[21], los registros de investigación sobre periodos de paz intencionados sugieren que efectos de una mayor solidaridad gratuita, han interferido positivamente en la paz intencional. El papel en la construcción de una identidad individual, construida a modo de inclusión y exclusión, es decir, mediante una negociación crítica,  es una transformación de los límites de tolerancia que permiten la convivencia de coexistencia entre grupos y comunidades claramente definidos por dogmas y jerarquías económicas. La transformación de la identidad  individual por solidaridad gratuita ocurre en el contexto de participación de contenido emocional y racional instrumentado como flujos de literatura y publicación de sus efectos, para que la identidad colectiva desde la libertad individual discuta, y como consecuencia de esta discusión abierta, los seres humanos enfrentados sean capaces de trascender en una coexistencia solidaria de pertenencia[22]. 

 

Si bien el individuo moderno surgió dentro de la nueva sociedad creada por el capitalismo social, político, económico y psicológico; el sentido del deber fue inculcado en los individuos para la paz, cuya propia conciencia constantemente está en fusión de la discusión abierta y horizontal entre todos los miembros de una sociedad. Depende del grado de complejidad de opiniones y razones en el discurso entre individuos, la conciencia se forma como consecuencia de una discusión literaria de la violencia.[23] En otras palabras las actitudes violentas son contenidas por la complejidad interactiva entre hablantes, como consecuencia de una pobreza en el empleo de partículas discusivas (operadores discursivos), en la producción de razones y argumentos, todo ello en el espacio de la discusión horizontal ciudadana; el encuentro entre discursos con una densidad de operadores discursivos importante, inhibe toda necesidad de llegar a la violenci[24]. Los operadores discursivos son segmentadores del discurso, perfilando la actitud del hablante relativa a la fuerza y orientación racional como valor epistémico de la conversación horizontal[25]. Esta reflexión para la paz, sobre el rol sustantivo del discurso entre hablantes, tiene una base sociolingüística en el procesamiento articulado de piezas pragmático-textual de proposiciones y enunciación encadenada por unidades de segmentación (marcadores discursivos)[26], implicando al manejo de estos operadores directamente con la reducción de la violencia. De este modo contraargumentativos,  consecutivos, aditivos y organizacionales de la información de los mensajes en el español, potencian la eficacia de una sensibilización racional de oposiciones encontradas entre los humanos[27]. 

 

Las características de la reducción de la violencia en una sociedad por efectos de las representaciones de ficción y poesía, son efectos la reconfiguración profunda de la literatura, con la estrategia de crear espacios conceptuales y psicológicos necesarios para la paz, se realiza este ideal[28]. La armadura contra la violencia de una sociedad, son las historias que tienen el poder de pegarse a los huesos, son las que nos enseñan algo para la vida. Es la razón principal de que contar historias desde novelas, cuentos y poemas, nos reseñan que cada cultura del mundo, será nuestra piel en nuestro discurso para darle sentido a nuestros actos de convivencia. Nuestras cerebros parecen retener información emocional de esta manera[29]. La lectura de textos clásicos nos exige esforzarnos por comprender las intenciones a las que cada obra respondió en el debate de su tiempo y el por qué siguen vigentes en las preocupaciones contemporáneas. La alegría de discrepar en cada argumento, la emoción entrelazada a través de textos literarios, y deconstrucción de valores ente el bien y el mal realizado entre lecturas, será nuestro manual virtuoso de conducta social[30].  En resumen, la tinta invisible de la literatura, es la armadura de una sociedad contra la violencia.

 

Nos dice Manuel Castells que si combinamos sabiamente el poder de la era de la información, en particular su comunicación horizontal entre ciudadanos, es posible que la democracia sea creada como oleadas de expresiones de identidad colectiva, restando control de toda forma violenta sobre la vida, transformando de forma radical a los movimientos sectarios, dogmáticos,  fascistas, reactivos y antidemocráticos en general[31].   El diálogo de paz y virtud entre las sociedades, es producto del intercambio de literatura, alfabetización narrativa y cultural[32]. Así, un programa de lectura de clásicos, es una alfabetización narrativa necesaria para la paz. Además Steven Pinker sostiene que para los estudiantes de países pobres, la composición del texto de análisis argumentativo (como la reseña y la síntesis literaria) es una de esas habilidades que la gente está obligada a dominar con el fin de preservar la paz, la dignidad y hacer de sus vidas una emocionante existencia[33].

 

 

4. Estadísticas de violencia de genero

 

Esfuerzos internacionales como los de la ONU, el programa Pinta TU barrio de naranja” anima a las comunidades a poner fin a la violencia contra las mujeres”[34] y el “día Internacional de la Eliminación de la violencia contra las mujeres”[35], son ejemplo de la magnitud de la tarea y del compromiso con la dignidad y la paz en el mundo y en particular para prevenir la violencia contra las mujeres. Para el caso de Michoacán resulta urgente crear una vacuna para nuestro jóvenes, hecha pro disuasión literaria.

 

 

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5. Problema

 

Reducir la violencia en todas sus formas, al blindar las conciencias de los jóvenes contra el deterioro crítico en el discurso en sociedad, y asegurar mediante el modelo de Steven Pinker la disuasión de la violencia por literatura, aun universo de 11 mil estudiantes del estado de Michoacán.

 

 

6. Hipótesis

 

La formación continua de jóvenes lectores de literatura original y la medición de los mensurando discursivos dentro de la escritura creativa de reseñas, objetivamente modificarán el espacio de convivencia, introduciendo deseos virtuosos necesarios para la paz con dignidad, traduciéndose en una disuasión contra la violencia.

 

Los hombres que leen no golpean a las mujeres.

La tinta invisible de la literatura, es la armadura de una sociedad contra la violencia.

 

7. Objetivo general

 

Impulsar las competencias efectivas de comunicación horizontal de la sociedad Michoacana, mediante el enriqueciendo de un discurso argumentativo apoyado en los efectos virtuosos de la literatura original; todo ello a modo de contención de la violencia mediante efectos literarios en los jóvenes lectores.

 

 

 

Referencias

 

1. Camps, Victoria (2011). El gobierno de las emociones. Barcelona: Herder.

 

2. Sassen Saskia (1991). The global city: New York, London, Tokyo. New Jersey: Princeton.

 

3. Camps, Victoria (2011).El gobierno de las emociones. Barcelona: Herder

 

4. Garzón V., Ernesto & J. Laporta Francisco (2000). El derecho y la justicia. Madrid: Trotta

 

5. Klein Naomi (2007). La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre. Barcelona: Paidós.

 

6. Deval Juan (2009). El desarrollo humano. México: Siglo XXI.

 

7. Ferragut Sergio (2010). Una pesadilla silenciada: la esencia y el desafío de las drogas ilícitas. México: IMDOSOC.

 

8. Diz Cruz, Evaristo (2010). Teoría del riesgo. Madrid: StarBook.

 

9. Martínez de Velasco Luis (1995). La democracia amenazada. Madrid: Editorial Fundamentos.

 

10. Judt Tony (2012). Algo va mal. Madrid: Taurus.

 

11. Piketty Thomas (2013). El capital en el siglo XXI. México: FCE.

 

12. Pinker Steven (2011). The better angels of our Nature. London: Penguin.

 

13. Grossman, D. (2009). On killing: the psychological cost of learning to kill in war and society. New York: Little Brown.

 

14. Amnistía Internacional (2001). Acabar con la impunidad. Madrid: EDAI.

 

15. Fiske , A. P. (2004). Relational Models Theory 2.0. En N. Haslam , Ed., Relational Models Theory: A Contemporary Overview (pp. 3–25). Mahwah, NJ: Erlbaum.

 

16. Haidt , J. (2001). The Emotional Dog and Its Rational Tail: A Social Intuitionist Approach to Moral Judgment. Psychological Review , 108 : 814–34.

 

17. Brandt , R. B. (1954). Hopi Ethics. University of Chicago Press.

 

18. Hobbes Thomas (2006). Leviatán. México: FCE.

 

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20. Arkush, E., & Stanish, C. (2005). Interpreting conflict in the ancient Andes: Implications for the archaeology of warfare. Current Anthropology, 46, 3–28.

 

21. Kelly, R. L. (2000). Elements of a behavioral ecological paradigm for the study of prehistoric hunter-gatherers. In M. B. Schiffer (Ed.), Social theory in archaeology (pp. 63–78). Salt Lake City: University of Utah Press.

22. Guibernau, Montserrat (2013) Belonging: Solidarity and división in modern societies. Cambridge UK: Polity.

 

23. Erich Fromm (2008). El miedo a la libertad. Barcelona: Paidós.

 

24. Herrera, Cristina (2009). Invisible al ojo clínico: violencia de pareja y políticas de salud en México. México: FLASCO.

 

25. Fuentes Rodríguez Catalina (2009). Diccionario de conectores y operadores del español. Madrid: Arco.

 

26. Cortés Luis & Camacho Matilde (2005). Unidades de segmentación y marcadores del discurso. Madrid: Arco.

 

27. Montolío, Estrella (2010). Conectores de la lengua escrita. Barcelona: Ariel.

 

28. Alexandre Sandy (2012). The properties of violence. University Press of Missisippi.

 

29. McDonald Brian (2010). Invisible Ink. Libertary Company.

 

30. Levine Caroline (2015). Forms: whole, rhythm, hierarchy, network. UK: Princeton University Press.

 

31. Castells Manuel (2009). La era de la información: economía, sociedad y cultura. México: Siglo XXI.

 

32. Jens Brockmeier Min Wang and David R. Olson (2013). Literacy narrative and cultura. USA: Routledge.

 

33. Pinker, Steven (2013). Learnability and cognition. Massachusetts: MIT Press.

 

 

CONALEP Michoacán

Los estudiantes tienen acceso a herramientas tecnológicas para descubrir que el laboratorio escolar y talleres, no es un requisito escolar, sino la aventura más real para crear y manipular con tecnologías la realidad. Las ideas en la conciencia se materializan con ayuda del trabajo en talleres y laboratorios. Y es esta la fortaleza, el acontecimiento de la vida que deslumbra la delicia de sentirnos capaces de poner la tecnología al servicio del bienestar humano, y el equilibrio con el medioambiente.

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